jueves, 24 de febrero de 2011

"LA REBELION DE LOS GENIOS" Cuento de María Inés Glize

   Ya faltan pocos minutos para la inauguración del tan esperado y ansiado evento. Los técnicos electricistas recorren, apresurados y nerviosos, los stands; encienden y apagan las luces una y otra vez, para comprobar como todos los spots iluminan con precisión cada estante, cada rincón del inmenso recinto.
   El personal de maestranza da el último retoque a las alfombras, acomoda las sillas en donde se sentarán los invitados para escuchar el discurso de apertura.
   Un joven mira su reloj, toma un micrófono y advierte al personal que ya faltan pocos minutos para que todo comience.
   Se hace un gran silencio y cada uno de los obreros observa complacido la perfección de su tarea; todo es orden, luz y color.
   Los recepcionistas se apresuran a ocupar los sitios que tienen asignados; el resto del personal, como si fueran expertos actores, desaparece de la escena.
   Poco a poco comienzan a llegar los invitados especiales, personalidades del arte y de las letras, y también arriban las autoridades, quienes suben al palco desde donde El Presidente de la Nación dirigirá la palabra a los escritores, dejando inugurada la "Feria Internacional del Libro".
   Las alfombras apagan el bullicio de los zapatos mojados, afuera llueve torrencialmente.
   La banda del Regimiento de Granaderos afina sus instrumentos.
   Se autoriza el ingreso del público que toma asiento y aguarda pacientemente, el arribo, impuntual, del Presidente. La gente se distrae conversando y recorriendo con la mirada los diferentes stands, en donde se destacan las bibliotecas, luciendo sobre sus estantes, alegres y coloridos, con la esperanza de ser leídos, miles y miles de libros.
   ¡Cuánta imaginación, cuántos dulces y románticos pensamientos, cuántos gritos de rebeldía, cuántas ideas y cuántos seres soñados se acunan dentro de ellos!
   Nadie percibe el sordo y nervioso cuchicheo que brota desde los estantes, que se va deslizando de libro en libro.
   ¡Son ellos los que parlotean! Están tan emocionados y tan convencidos de que muy pronto llegará alguien que los elegirá y enriquecerá su espíritu e intelecto con la lectura que guardan sus inmaculadas páginas.
   Sus autores, sobre todo aquellos noveles e ignotos escritores, los miran embelesados, soñando... Ya ven a sus libros convertidos en best sellers, y a todo el mundo reconociendo el talento del autor.
   Llenos de confianza y optimismo piensan que de ahí en más ya están listos para ser galardonados con el Cervantes. La ansiedad que los embarga les hace redoblar los latidos  de sus corazones.
   Una vez finalizado el acto, el público queda en libertad y comienza a recorrer la Feria, algunos se detienen con devoción delante de las estanterías buscando a su autor predilecto, otros caminan mirando aquí y allá, buscando algún rostro célebre o alguna cámara de televisión, para así aprovechar la oportunidad de salir en la bendita pantalla. Gran cantidad de personas se vuelcan a las confiterías, otras se arremolinan en el hall de entrada para poder observar con comodidad la llegada de las personalidades... lo que menos demuestran es interés por conocer a nuevos escritores ni por saber qué nueva corriente literaria moviliza a los actuales autores, como tampoco se inquietan por reconocer a los "grandes".¡Si hasta Bioy Casares pasa desapercibido!
   Y así comienzan a sucederse, uno tras otro, los días.
   Los escritores, poco a poco, van dejando translucir en sus rostros una gran decepción y también indignación. Muy poca gente se inclina por comprar a autores desconocidos. Nadie les presta atención.
   ¡La furia comienza a bullir en las bibliotecas! La poesía reclama indignada y recita su rebeldía a sus compañeros de desventuras. Las novelas se sienten engañadas, todos sus personajes se remueven dentro de sus páginas. Los libros de ciencias gritan al público: " ¡Bárbaros! ".
   De pronto, un rayo estrepitoso parece quebrar las paredes, las luces se prenden y apagan, la gente se detiene paralizada por el terror y más terror siente  cuando ve brotar de los estantes  del stand de España a la fantasmagórica figura de Don Quijote de la Mancha, quien lleva montado sobre el anca de su caballo a Don Miguel de Cervantes Saavedra, que lanzando furiosas palabras en incompresible castellano se abalanza sobre el público.
   Una densa niebla envuelve el stand de Rusia, agitada por chispeantes relámpagos  que se van transformando en siluetas humanas, ahí están Gorki, Tolstoi, Dostoievski, que agitando sus puños amenazadoramente y maldiciendo en ruso, asustan a unos curiosos que los miran petrificados por el horror, sin poder creer lo que sus ojos ven.
   Alfonsina se cruza con ellos, los abraza con entrañable afecto y continúa espantando a los herejes, lanzando espeluznantes caracajadas .
   Borges baja por las escaleras sacudiendo con ira su bastón, un aciclado señor se detiene frente a él, sin poder creer lo que está viviendo y cuando su boca se abre para aullar de espanto, Jorge Luis le estampa un bastonazo sobre la cabeza.
   Shakespeare, Byron y Bécquer, caminan por los pasillos, se detienen, se miran, menean consternados la cabeza, suspiran con tristeza y con cavernosas voces recitan "To be or not to be".
   Camus, Lorca, Neruda, Hemingway, Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, y muchos otros célebres escritores se desprenden desde todos los rincones de la Feria, toman libros de las bibliotecas y los arrojan sobre las espaldas de las despavoridas personas que corren aullando, en busca de la salida.
   Los verdaderos "dilettantes" de la literatura que se encuentran allí no huyen, observan lo que sucede en profundo silencio, extasiados.
  Sábato y Bioy Casares caminan, abriéndose paso, en medio de los espectros. Don Ernesto le pregunta a Don Adolfo:
   ___Decime, Bioy, ¿es otra de mis pesadillas o en realidad está sucediendo?
   ___Sí, querido Ernesto, está sucediendo. ¿Y querés que te confiese algo? De pronto me siento como si tuviera veinte años y me han entrado unas ganas locas de correr a patadas a todos los que ignoran el talento de tantos escritores.
   ___Yo también, viejo. Vení, vamos a ayudar a Borges. ¿Trajiste tu bastón?
   ___¡ Sí !
   ___¡ Y yo aquí tengo el mío !
   Los dos se acercan a Jorge Luis Borges, quien ya no está ciego. Los tres escritores se abrazan con gran afecto y se unen a Cervantes que los mira sonriendo, y blandiendo sus bastones corren por los stands dando agudos chillidos. 
   El público se atropella, se lleva por delante los cortinados y sale corriendo, despavorido, por la Avenida Figueroa Alcorta.
   Nadie queda dentro de la Feria.
   Todo ha vuelto a quedar en orden. Todo es silencio.
   Mas, no es verdad, porque si prestamos atención podremos escuchar como brotan desde los libros divertidas carcajadas   En tanto, dos hombres caminan sin apuro hacia la salida, van conversando animadamente con una tercera persona. Cuando llegan a la vereda se detienen y abrazan el aire como si estrecharan a alguien y riéndose se van alejando.
   Mientras se pierden en la oscuridad de la noche, Bioy le dice a Sábato:
   ___¡Siempre tan ocurrente este Georgie!
                                                    
  ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Nota de la autora: Este cuento fue escrito cuando aún estaba en vida nuestro querido Bioy Casares. Y yo fui testigo como fue ignorado en la Feria del Libro., como si hubiera sido un triste desconocido. Lo recuerdo sentadito en un banco de madera en un stand, con sus libros, sin que nadie se acercara a saludarlo, ni pedirle un autografo. El, siempre con su dulce y enigmática sonrisa, miraba pacientemente a todos.
                                                                                          María Inés Glize
                                                                                             

  

 

martes, 15 de febrero de 2011

¿ POR QUÉ ?

 Bueno... aquí estoy, frente a esta página en blanco de mi recién estrenadito blog, y aterrada, porque comencé a escribir y se me "voló", creí haber ido "guardando" pero mi texto desapareció, lo busqué y nada, seguro que alguién lo llegara´a encontrar en algún rincón.-
 Trataré de rehilar lo que estaba escribiendo con tanta alegría.
  Ante la idea de volver a escribir siento mariposas en el estómago, que mi sangre se entibia. Escribir... algo que había desterrado de mi alma, acallando cualquier intento, silenciando mis voces, sí, ya sé, bastante depre, pero pensaba, y sigo pensando: "¿ Para qué, para quién ? ¿Para que después mis garabatos sean quemados o tirados a la basura? ¿ A quién le interesa ?"  ¡ Sí, una llorona total ! Mi autoestima por el suelo. Pero, hoy algo misterioso se movilizó dentro de mí, algo mágico que me impulsa a sacar mi cabeza del fondo del lago y presentarles mis novelas, cuentos para chicos, no los tradicionales: "TUTA_TUTA", cuentos para chicos que ya son pequeños adultos;  algún poema que otro, a los que no soy muy afecta, ya que soy muy ignorante y tan sólo lo hago de oído, cuando algo me sacude el alma.
 Creo que los duendes que habitan mis libros, editados por mi, se han estado removiendo y estirando sus piernas y enojándose un poco conmigo por tenerlos tan olvidados; duendes que habitan mi alma y mi mente y guian mis  manos llenas de ideas
 Hoy estrenaré esta página, MI BLOG, con una narración, que no es un cuento, ni es una novela, es una narración, creo que es la forma correcta de llamarla, que es un espejo, hoy más que nunca de vidas de las que somos testigos o formamos parte de ellas. Golpea la conciencia y, creo, lleva a muchas conclusiones, que espero me las sepan transmitir.
 Esta narración la escribí hace unos cuantos años, cuando todavía había muchos tabúes impuestos, con estrechos cinturones de castidad, hipócritas, estrujando nuestros cerebros. Sí, moviliza la conciencia.
 Se titula "¿ Por qué ?". Creo que la llamé así porque es mi  Por qué a tantas cosas inconcebibles.
                                                              
                                                               María Inés Glize
 Todos mis escritos cuentan con el depósito que marca la Ley 11.723, registro de la Propiedad Intelectual y con  el ISBN 950-43-5448-3.


                                                               ¿ POR QUÉ ?


  Dominga se enfundó en la minifalda y, mientras tironeaba del ruedo en un vano intento por alargarla, inspiró muy hondo como queriendo achatar su abultado vientre para poder subir el cierre, luego se puso una blusa de gasa transparente  que dejaba al  descubierto sus  hombros, con un profundo escote que permitía vislumbrar la aureola de sus pezones.
    Mientras se colocaba una gran cantidad de pulseras en las muñecas  se encaminó hacia un viejo y destartalado ropero que en una de sus puertas conservaba aún el espejo, corroído en partes por el tiempo y la humedad; se paró frente a él, se observó complacida,  recorrió su cuerpo desde sus piés descalzos hasta su enrulada y larga melena. Le encantó la provocativa imagen que le devolvía el cristal, ensayó un gesto lleno de sensualidad, acariciándose con sus manos las caderas, intentándo alisar la ceñida minifalda color fucsia.;  se acercó un poco más al espejo  y decidió que  sus labios debían ser retocados, abrió la  puerta del ropero y tomó de un estante una bolsita de plástico donde guardaba sus cosméticos, buscó un rouge de un color rojo intenso y se repintó la boca. Dió un paso atrás para poder verse  reflejada mejor y se empinó sobre la punta des sus piés, como si estuviera con tacos altos, y murmuró satisfecha:
__ ¡Estás rebuena, Dominga!